| Gastronomia |
| El corcho (I) |
Hasta ahora el corcho ha estado invariablemente unido al vino. Se puede decir que ambos son interdependientes y que al vino se asocia de modo absoluto el descorche de la botella. Aún más, podría decirse que el placer del vino comienza con el descorche de la botella, bien al hacerlo o verlo hacer a un experto sommelier. El amante del vino goza descorchando "profesionalmente" con tirabuzón una botella de vino o con maestría de mano una de champagne para sus amigos y descorcharla correctamente es lo primero que debe aprender un sommelier. Sin embargo, en los últimos años el uso del corcho natural ha comenzado a ser cuestionado, especialmente por algunos productores, que ven en el uso de tapones de plástico o de rosca un sustituto más económico del corcho natural. Se alega que el corcho natural tiene la posibilidad de trasmitir el sabor de corcho al vino debido al TCA (2, 4, 6 trichloroanisol), la molécula responsable del temido moho que el corcho como producto natural puede tener, lo que produce a veces el temido sabor a corcho en el vino que, en los países con una cultura de vino desarrollada lo hace imbebible y por lo tanto obliga a desecharlo: a cambiar la botella en un restaurant. Se trata de extraer los cuerpos volátiles como el TCA de las células del corcho gracias a un proceso de destilación por arrastre a vapor que sería un procedimiento que se agregaría a las precauciones ya utilizadas. El proceso obtuvo el visto bueno de cuatro laboratorios independientes: francés, alemán, inglés y australiano.
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