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| Comer pescado en Caracas |
Qué bonita sorpresa la que me he llevado los últimos tiempos con el consumo de pescado, por parte de los comensales que frecuentan el restaurante que dirijo, Factoría del Enano. Prácticamente desde el principio, la gente agradece la posibilidad de comer pescado frito de óptima calidad. Son pocos los lugares que en Caracas ofrecen el pescado de esta forma, con tostones y ensalada rallada, como si estuviéramos a orilla de la playa.
Por supuesto el rey para estos menesteres es el coro-coro, que muy poco se consigue, sin embargo hay otros como el canario, el caritico o la lisa que como pescado de ración, que llaman los vendedores, cumplen su cometido. Claro hay quien come solamente catalana o ruedas de carite o pez espada, no lo discuto. Nos hemos acostumbrado, o nos han acostumbrado, a las presentaciones rocambolescas de la cocina internacional, que no pierde oportunidad de sugerir una salsa de mariscos para cualquier filete o churrasco de pescado. Creo que los mariscos son suficientemente atractivos y deliciosos para usarlos como bastimento. Por supuesto cada pulpero alaba su queso y para más señas soy hija de margariteño, así que soy muy exigente a la hora de comer pescado. La receta del pastel de chucho es otro tema álgido para mí, en cuanto a preparaciones con pescado. Por un lado mi querido amigo Rubén Santiago se adjudica el invento, creo que se le pegó la afición por la ficción de los neoespartanos. Lo que si hizo Rubén fue agregarle salsa bechamel y ha conseguido seguidores de ese y otras magnificas preparaciones que ofrece en su Restaurante La Casa de Rubén, en Porlamar. De la bechamel creo debe usarse con más rigor, ya que se encuentra punteando en uso con la salsa inglesa. Soy de las ortodoxas que hace el pastel con tajadas bien maduras, una chispita de queso blanco rayado y huevo, como lo hacen en mi familia, aunque hay quien le pone rodajas de papa. Les sugiero para que no se estresen que si no consiguen, como es lo habitual en tierra firme, chucho lo remplacen por raya y el pastel queda igual rico. Recientemente hemos incorporado a la carta sardinas, pues sí sardinitas fritas, lo que ha resultado un éxito rotundo. Sorprende ver damas tomar la sardina con sus manos (como debe ser) para comerlas con gran gusto. Las croquetas, este tema resulta hasta polémico. En una oportunidad escuché a una señora decirle a otra: no se te ocurra pedirlas, por que las hacen con los restos que les van quedando. Me sentí retada en mi honor de cocinera y le obsequié a las damas una ración de mis croquetas de salmón. Para mi satisfacción se fueron reconsiderando la lapidaria afirmación, en cuanto a mi cocina. Percibo que el comensal agradece presentaciones honestas y simples, como el salmón en mantequilla y eneldo, pescado que últimamente a logrado ubicarse muy bien en el gusto de los venezolanos, o el robalo con alcaparras y anchoas. A quién no se le agua la boca pensando en un filete de curbina empanado servido con salsa tártara. Y si se anima a cocinar, pescaderías es lo que sobra en Caracas, cultive una estrecha amistad con el pescadero y comerá el mejor pescado del mundo. ¡Bon apetit!
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Serenella Rosas
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