| Gastronomia |
| El Patio: el restaurante intervenido |
| Carta ecléctica para comensales camaleónicos |
La entrada es como la de los cines antiguos con cortinas gruesas rojas. Tiene aspecto de “antro” pero no es, es un local que opera como restaurante, sala de exposición y pre-despacho desde hace tres años en Colinas de Bello MonteEl local no es nuevo, durante años en ese mismo espacio funcionó un comedor portugués conocido como El Gallo. Hoy día, con otro nombre, en ese lugar además de comer se puede beber y admirar obras de arte. El Patio abre sus puertas al mediodía para cerrarlas a medianoche, cuando dentro del local ya no cabe el humo de los cigarrillos y los vecinos protestan por las sirenas de los autos a los que se les empiezan a disparar las alarmas. Condenado por los vecinos, amado por bohemios y sibaritas, este local gastronómico se ha convertido en poco tiempo en una especie de refugio de poetas, fotógrafos, diseñadores, escultores y pintores locales e internacionales que convirtieron en galería las escasas paredes que allí hay. De hecho, sus socios dicen que este es un restaurante intervenido por el arte y la música: todas las noches un Dj invitado hace de las suyas en el local y cada mes se instala una muestra nueva. Esta semana Jonathan Carvallo y Daniel González inauguraron su expo sobre El Plátano. Este restaurante-bar-fusión tiene 11 mesas -intervenidas por artistas- y capacidad para 56 personas y su oferta culinaria va desde la sencilla crema de ajoporro a un complicado estofado. Ricardo Sánchez, su regente tiene 19 años en el negocio de la noche y es músico En Chacao abrió La Mosca, el Greenwich Sport Bar, el Cisco Bar en la Av. Casanova y la Belle Epoque en Bello Monte. Desde hace tres años trabaja y casi vive en El Patio atendiendo las mesas y poniendo la nota musical al local. La carta y los tragos Sirven chupe de camarones los martes, fosforera los viernes y ensaladas “novedosas” todos los días. El puré de batatas o zanahorias es guarnición diaria, hay arroz primavera, fidegúa, strogonof de pollo, lomito al vino, pescado en escabeche, minestrone, rissoto cuatro quesos, asado negro y hasta chop suey. Carta ecléctica para comensales de la misma talla. Como postres, el día de la visita, había soles de chocolate y torta de pan. “Gabriela es la encargada de la barra y de montar las exposiciones”, dice Ricardo. Es el puente entre los artistas y el local. Entre sus destrezas está la creación de tragos y bebidas. ¿El mas pedido? El Kiwi Tonic que además del jugo de esa fruta lleva licor de naranja. Preparan Vodka frappé, mojito cubano, té ron y muchos tragos más El Patio Bar Fusión
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Dora Paredes |
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