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| ¿Podrían decirme por qué quieren un iPhone? |
Me atreví a hacer la pregunta del título a diversos amigos que literalmente salivaban ante la idea de tener el “revolucionario” celular de la Apple, por el que todo el mundo casi ha parado su vida normal con tal de tener uno. Lo que recibí fue ojos pelados, risas incrédulas y divertidos comentarios. “Ay sí, ay sí”, era como empezaban. Pero la verdad es que al final, sólo dos de un grupo de cinco estaban igual de seguros de tenerlo; otros dos dijeron que “quizá lo harían”, y uno (yo) aún desinteresado.
No, no me la quiero dar de cool y tratar de ir contra lo de todos. Es que mientras mis dedos pican por tener un iPod¨Touch (que es realmente un iPhone sin, saben, el “phone”), el iPhone no me ha llamado la atención sino para verlo, jugar un rato con él, y devolverlo al dueño. Listo. Para mi tipo de trabajo, quizá me sea más sencillo o más práctico un Blackberry. Y además, ¿para qué quiero yo un juguete de 200 dólares si no voy a usar ni la mitad de las aplicaciones? ¡Más! ¡Más! ¡Queremos más! Y ni les hablo de las ciudades más pequeñas donde hay fotos de un solitario ser humano sentado con una cava con cerveza esperando por la llegada de su preciado celular. Y quiero ser claro: el iPhone no es único en su categoría. HTC, Nokia, Samsung y LG han lanzado sus propios “smartphones” al mercado y algunos funcionan mejor en algunos aspectos que el iPhone (como una mejor cámara, por ejemplo). Y por si fuera poco, hubo problemas para activar los primeros celulares por —¡oh sorpresa!— sobrecarga en la demanda. Y por último, los Blackberry siguen dominando el mercado de smartphones. Y sin embargo, es el iPhone el que continuamente sigue ganando: más de un millón vendidos en el mundo en su primer fin de semana. O sea que Steve Jobs se metió unos 200 millones de dólares en el bolsillo en dos semanas. No quería cerrar esta columna sin un comentario que creo que refleja lo que este celular —y cualquier aparato que esté de moda— puede despertar entre los consumidores, de una forma que yo no entiendo. He sabido de gente que dice que ya no quiere el iPhone “porque lo tiene hasta la conserje”. En serio gente: ¿Qué tan snob hay que ser para rechazar un aparato sólo porque no es “único”? Si el aparato funciona (y estoy seguro que sí, pasa que no funciona para mí), entonces cómprenlo y ya. Dejen la ridiculez.
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Juan Carlo Rodríguez |
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