El descuido de autoridades, alumnos y visitantes puede hacer que la Ciudad Universitaria de Caracas, obra del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, pierda la distinción otorgada por la Unesco en el año 2000
Quien hace 40 años hizo vida en ella puede decirlo con propiedad: la UCV ya no es la misma. Producto del abandono y la indiferencia de las autoridades que la han regido, de los estudiantes que por allí pasaron, de los actuales, y de sus visitantes, la magia de la obra máxima de Carlos Raúl Villanueva, se perdió en el tiempo.
Pasillos en mal estado, obras escultóricas destruidas, vegetación descuidada, luminarias sin luz, filtraciones en techos y paredes, entre otras muestras de dejadez, son la principal característica de la “Casa que vence las sombras”; apariencia completamente opuesta a la que el jurado de la Unesco, en el año 2000, vio para otorgarle el título de “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.
Tras ocho años de haberle sido conferida tal distinción, existe el riesgo de perderla. A merced de la indolencia, la estructura soñada por Villanueva, puede quedar sin el título que la colocó como uno de los conjuntos urbanos más importantes del mundo, si no se hace algo para evitarlo. El sitial de honor es compartido con obras como la ciudad de Brasilia de Oscar Niemeyer y con Escuela de Bauhaus en Alemania cuyo creador fue Walter Groupius.
Heridas del descuido
Muchas son las razones que hacen que la UCV muestre hoy un “rostro herido”: graffitis en las paredes de las facultades, ventanales rotos, áreas verdes cubiertas de basura, caminerías en mal estado, estructuras llenas de afiches y hasta televisores a todo volumen en la plaza cubierta del rectorado, son algunas de ellas.
Más allá de eso, obras aportadas por artistas como Fernand Ledger, Víctor Vasarely y Francisco Narváez que se encuentran dentro del campus también muestran las heridas del descuido que padecen.
El Consejo de Preservación y Desarrollo de la UCV, Codrep, es el actual encargado del mantenimiento de la casa de estudios y a pesar de que en 2006 anunció una serie de medidas ha ser ejecutadas durante el período 2007-2009, las emprendidas han resultado insuficientes para enfrentar el daño patrimonial que sufre la universidad.
Entre los proyectos se encuentra el rescate estructural de los pasillos cubiertos y el reacondicionamiento integral del comedor universitario, pero nada de ellos se ha llevado a cabo.
Recientemente el Codrep elaboró un informe en el que explica el deterioro que ha sufrido el vitral de Ledger ubicado en la Biblioteca Central del alma mater. En el mismo se señala que la calidad de las obras que forman parte del patrimonio de la UCV requiere de elevados montos de inversión para su recuperación y posterior mantenimiento.
En este sentido, se espera por las acciones que las nuevas autoridades universitarias –que tomarán posesión de sus cargos el 20 de junio- emprendan para la preservación de este conjunto arquitectónico. Correo del Avila, pudo conocer, de manera extraoficial, que la nueva rectora académica, Cecilia García Arocha, junto con el equipo que la acompaña, prepara un proyecto para impedir que la Ciudad Universitaria sea sacada de la lista de patrimonios culturales del mundo.
Criterios cubiertos
Venezuela cuenta con tres lugares declarados por la Unesco como patrimonios de la humanidad. La ciudad de Coro fue la primera en recibir el título en el año 1993, a ella le siguió el Parque Nacional Canaima en 1994 y posteriormente la CU.
Para obtener el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad, la Unesco tiene una serie de criterios que deben ser cubiertos por la obra arquitectónica, en el caso de la ciudad universitaria su distinción se basó principalmente en dos de ellos: el primero, que la edificación de Carlos Raúl Villanueva representa una obra de arte del genio creador humano y el segundo, que es un “ejemplo eminentemente de un tipo de construcción o de un conjunto arquitectónico o tecnológico o de paisaje que ilustre uno o más períodos significativos de la historia humana”.
Estado deplorable
Paulina Villanueva, presidenta de la fundación Villanueva e hija del arquitecto autor de la Ciudad Universitaria, lamentó el estado en el que se encuentran las instalaciones de la obra que erigió su padre, hecho que calificó como “deplorable”.
Explicó Villanueva, en los primeros meses, luego de que le fuera entregado el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad a la UCV, hubo como “una euforia” que tenía atentas a las autoridades para la conservación de la casa de estudios. Pero del optimismo a la desidia hay sólo un paso.
“Para ese entonces se creó una comisión de conservación integrada, entre otros organismos, por la fundación que presido para velar por el buen estado tanto de las edificaciones como las obras que están dentro del recinto y las áreas verdes, pero luego fue sustituida por el Consejo de preservación y desarrollo (Codrep) y los resultados están a la vista” dijo Villanueva.
La presidenta de la fundación Villanueva aseguró estar en contra de la colocación de televisores en la plaza cubierta del rectorado: “Ese es un lugar que se hizo para el silencio, mi padre valoraba el silencio, con eso se perdió el concepto original de la plaza”.
A pesar de esto la hija de Carlos Raúl Villanueva considera que lo peor que las autoridades han podido aceptar es la entrada de “graffiteros” a la universidad, quiénes rayan el concreto de las obras limpias y obras escultóricas, que son muy difíciles de recuperar. “Yo opté por no ir más a la universidad, da tristeza” enfatizó la hija del arquitecto.
No es la única
Cada cierto tiempo la Unesco suele levantar informes a las obras incluidas en la lista de patrimonios mundiales, con el fin de evaluar si estas puede seguir manteniendo o no la titularidad.
La Ciudad Universitaria no es la única obra que ha estado en riesgo de salir de la exclusiva lista, aunque por razones distintas, junto a ella aparecen: La Torre de Londres, la ciudad de Cartagena en Colombia, la ciudad de Desdre y el Machu Pichu. Estas obras monumentales fueron amenazadas con retirarles el título por permitir construcciones a sus alrededores.
Un poco de historia
La Ciudad Universitaria comenzó a edificarse a principio de los años 40, durante el mandato de Marcos Pérez Jiménez, en los terrenos de lo que era conocido como la Hacienda Ibarra. Cerca de 164.203 hectáreas de construcción conforman el complejo arquitectónico diseñado por el maestro Carlos Raúl Villanueva que en la actualidad posee 89 edificaciones entre las que se encuentran nueve facultades, dependencias administrativas y centros deportivos y hospitalarios.
Sus características modernas e innovadoras la han hecho acreedora de distintos reconocimientos. En septiembre de 1993 fue decretada Monumento Histórico Nacional por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación. En junio de 1998 fue ratificada esa declaratoria y se incluyó dentro del patrimonio los estadios deportivos y el Jardín Botánico. Y en el año 2000 la Unesco la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad.
“Yo opté por no ir más a la universidad, da tristeza”
Paulina Villanueva
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