Reportaje
¿Muerte dulce?

Eutanasia o suicidio asistido

La eutanasia es una forma de muerte que nació desde principios de la historia humana, siendo un foco de conflicto persistente que, más allá de poner en cuestionamiento cuándo y cómo puede morir una persona, reaviva el valor de la vida misma

Era un día de clases como cualquier otro. Estudiábamos cuarto año de bachillerato y casi todos los que estábamos en el aula quedamos realmente sorprendidos ante el nuevo tema que las dos personas invitadas nos plantearían. Se trataba de la eutanasia, un término que para nosotros era, a esa edad y en ese mundo todavía sin Internet ni televisión por cable, totalmente desconocido.

La sola idea de la muerte nos resultaba incómoda y producía temor. La explicación sobre la posibilidad de optar por la muerte ante una situación de enfermedad incurable e insoportable, nos creó cierto conflicto moral y ético, sobre todo porque el Colegio al cual asistíamos era católico, cuya religión está en contra de cualquier acto que atente contra la vida. La eutanasia, o el suicidio asistido como también se le llama, despierta un sin fin de sentimientos y enfrentamientos desde lo religioso, cultural, económico, legal y político.

¿La muerte como mejor opción de vida?
Ocasionar la muerte inmediata con el fin de evitar sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de la vida, con previo consentimiento del enfermo, es lo que se conoce como eutanasia, cuyo término deriva del griego "eu" (bien) y "thánatos" (muerte). Bajo este concepto, la responsabilidad del cese de la vida recae sobre el personal médico o personas cercanas al enfermo, quienes inducen la muerte de forma activa o pasiva, es decir, dejándolo morir sin hacer nada para evitarlo.

La eutanasia ha sido practicada y confrontada a lo largo de la historia, desde distintas perspectivas y creencias. En la antigua Grecia se creía que una mala vida no era digna de se vivida, por lo que la eutanasia no representaba un conflicto moral. Durante la Edad Media se empezó a ver la eutanasia como un pecado, ya que el hombre no podía disponer libremente sobre la vida que Dios le había dado.

En 1623, el filósofo inglés Francisco Bacon introdujo la posibilidad de que un médico ayudase a una persona enferma a morir, siempre y cuando esa sea la voluntad del enfermo. Con la modernidad se contraponen y discuten diversos pensamientos y argumentos con relación al acto de querer morir, ayudar a morir o dejar morir. Poco a poco, los avances en la ciencia y en la tecnología, además de la importancia de la juventud y de la salud, fueron abriendo paso a distintas formas para prolongar la vida o detenerla de manera artificial.

Alrededor del mundo se han ido formando grupos y sociedades que defienden el derecho que tiene todo individuo a optar por la eutanasia, los cuales han ido promulgando leyes que la respaldan y protegen. Aunque también existen quienes defienden a muerte el derecho de vivir y rechazan la sola idea de querer alterar la continuidad o el cese de la vida. Las opiniones, posturas religiosas, leyes y los conflictos en torno a la eutanasia son diferentes de país en país. Para unos se trata de un asesinato o suicidio, para otros, de la liberación de un sufrimiento insoportable e inevitable que defiende la dignidad del enfermo.

Entre la vida y la muerte
Entre las distintas prácticas relacionadas a la eutanasia se pueden mencionar las siguientes:
Suicidio asistido: Se refiere a proporcionar intencionalmente a una persona, los medios y/o procedimientos para cometer suicidio.
Cacotanasia: Cuando la eutanasia se practica sin el consentimiento del afectado.
Muerte digna u Ortonasia: Consiste en dejar morir en tiempo natural sin emplear ningún tipo de ayuda extraordinaria.
Distanasia: Se trata de postergar el momento de la muerte por medio de la utilización de métodos artificiales, sabiendo que no existe ninguna posibilidad de volver a la vida, lo que, para muchos, resulta una muerte en condiciones inhumanas. 
Hospicios, medicina paliativa, grupos autoayuda: Son algunas de las formas existentes con las que se pretende contribuir a aliviar el dolor psicológico y físico que experimentan los moribundos.

Himno a la vida
Jan Grzebski es un hombre polaco que en el año 1988 había entrado en un coma profundo debido a un golpe en su cabeza mientras realizaba unas reparaciones en las vías del tren. Los médicos habían descartado cualquier posibilidad de recuperación ya que además, Jan padecía de un cáncer cerebral, tras lo cual su esposa, Gertruda, decidió llevarlo con ella a su casa para cuidarlo. Por 19 años su mujer lo alimentaba, le movía sus extremidades a cada hora, le hablaba y le brindaba todo su amor con la seguridad de que algún día él despertaría.

El año pasado, luego de tanta entrega, amor, de una esperanza inquebrantable y contra todo pronóstico, Jan Grzebski recuperó la conciencia. Hoy, Jan disfruta de los nietos que nacieron durante su larga “siesta” y se asombra de todos los adelantos tecnológicos. Pero los médicos, además de sentir alivio por no haber aplicado la eutanasia cuando Jan entró en coma, se asombran de algo más profundo y maravilloso: el amor de su esposa.

 

 

 

 

Por Nari Santini
narisantini@yahoo.com
 
 
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