Reportaje
Yo, Robot

Humanos mecánicos

En el trabajo, la salud, las finanzas o el entretenimiento, los robots son cada vez más usados, los cuales apuntan a reemplazar al ser humano o a un animal en la realización de ciertas tareas y a replantear paradigmas económicos, culturales y filosóficos

La fabricación de robots y su inclusión en las actividades de la vida diaria van en aumento, ofreciendo una alternativa para realizar trabajos que pueden resultar peligrosos, difíciles, repetitivos o embotadores para los humanos. Los robots tienen aplicaciones en la medicina, la educación, la vigilancia, los sistemas bancarios, las industrias, las tareas de búsqueda y rescate, entre otras, lo cual evidencia el avance en la construcción de dispositivos automáticos que ayudan o sustituyen al hombre.

El término “robot” proviene del vocablo checo que significa servidumbre, trabajo forzado o esclavitud, y fue utilizado por primera vez en 1921 por Karel ?apek en su obra teatral de ciencia ficción R.U.R. (Rossum's Universal Robots), en la que se presentaban a humanos artificiales orgánicos.  Veinte años después, Isaac Asimov escribió Yo, Robot, una serie de relatos en los que introdujo el término robótica como una disciplina científica a cargo de construir y programar robots. En la actualidad, por lo general la palabra robot es utilizada para referirse a aparatos mecánicos o autómatas que pretenden emular ciertas habilidades y destrezas humanas o animales.

Un trabajo de robot
El empleo de los robots en distintas actividades ha contribuido a la agilización de procesos laborales, con lo que se prescinde de un gran número de empleados, generando un mayor ahorro en recursos económicos y humanos para las empresas o industrias. Sin embargo, dicha automatización y deshumanización en el trabajo ha despertado inquietudes y preocupaciones en torno al impacto que pueda tener en la tasa de empleos y a su repercusión en las personas desplazadas por las máquinas. Aunque para algunos futuristas no falta mucho tiempo para que los robots sean considerados como una competencia a gran escala de los trabajadores humanos, todavía se necesita avanzar en temas como el precio para la construcción de los robots, el perfeccionamiento de sus funciones y, más importante aún, su aceptación por parte de la gente.

Por lo pronto, numerosas empresas han ido implementando en sus líneas de producción unidades robóticas, pero en el caso específico de Japón, según estimaciones del gobierno, el tamaño de la fuerza laboral sufrirá un descenso del 16% para el año 2030, esto sumado a la multiplicación de ancianos, por lo que expertos alegan que los puestos de trabajo de los japoneses serán ocupados por robots. La Machine Industry Memorial Foundation sugiere que los robots serían una solución factible y rentable, no para desplazar la fuerza laboral humana, sino más bien, para ahorrar tiempo y hacer que la gente se concentre en cosas más importantes. 

Multifuncionales
Cada robot posee características, capacidades y funciones diferentes, por lo que suelen clasificarse de la siguiente manera:

  1. Androides: Robots con forma humana que imitan el comportamiento del hombre, cuya utilidad actual se limita a trabajos de experimentación.
  2. Móviles: Se desplazan mediante una plataforma rodante (ruedas).
  3. Zoomórficos: Es un sistema de locomoción que imita a los animales, cuya utilidad es mayormente aprovechada en el estudio de volcanes y la exploración espacial.
  4. Poliarticulados: Son utilizados principalmente en el ambiente industrial para desplazar elementos, gracias a la capacidad de mover sus extremidades, aunque con pocos grados de libertad.

Leyes de la robótica
Robots diseñados para cumplir órdenes son los que presenta Isaac Asimov en sus relatos de ciencia ficción. El autor escribió las “Tres leyes de la robótica”, publicadas por primera vez en el relato Runaround (1942), las cuales establecen que los robots no deben dañar a un ser humano, deben obedecer las órdenes de los humanos y deben proteger su propia existencia. La idea de estas leyes era resguardar a los seres humanos y, como bien lo explicó su autor, contrarrestar el supuesto temor que las personas desarrollasen ante unas máquinas que pudieran rebelarse contra sus creadores.

Sin embargo, la crítica principal a dichas leyes reside en la incapacidad de las máquinas para distinguir en qué situación deben aplicarlas o no. Dicho código moral, más bien apunta a los creadores de los robots, para limitar su fin a aplicaciones que contribuyan al hombre y no en contra de él. De aquí la importancia de la ética a la hora de construir y de utilizar un robot, como también la necesidad de contar con lineamientos claros de seguridad que garanticen una correcta interacción entre los humanos y las máquinas. Cabe destacar la que aparentemente fue la primera muerte relacionada con los robots en los Estados Unidos, cuyo incidente ocurrió en Michigan en el año 1984, cuando un robot abatió a un trabajador contra una barra de protección.   


"Un robot no puede hacer daño a la Humanidad o, por inacción, permitir que la Humanidad sufra daño." (Ley cero de la robótica, creada por los mismos robots de Isaac Asimov)

 

 

Por Nari Santini
narisantini@yahoo.com
 
 
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